sábado, 4 de mayo de 2013

LA MONTAÑA.

Muchas experiencias inolvidables, muchos recuerdos, desafíos, y aventuras. Mi pasión por la montaña surgió hace ya mucho tiempo. Empecé con mis amigos en un club de montaña, con seis o siete años. Y mira, tengo casi 17 y es mi último año en el grupo. Pero eso no quiere decir que mis amigos y yo dejemos de subir montes. No podemos seguir en el grupo por el tema de la edad, pero eso no nos preocupa, porque planearemos nuestras propias salidas y acampadas a montes mucho mas altos y mas guapos. Es una idea muy heavy, pero a todos nos gusta.


Para mi ir a la montaña es motivo de liberación, es sentirme cómodo con migo mismo y desahogarme de mis preocupaciones. Todos mis pensamientos malos desaparecen y solo pienso en lo que de verdad me gusta y me hace sentir feliz.


Mucha gente piensa que subir un monte es costoso, que cansa mucho y que no merece la pena para ver cuatro árboles y una campa. Pero no es así, de verdad merece la pena. Son paisajes que no verás posiblemente en otros sitios, aventuras y anécdotas que no vivirás si no lo haces. Además de hacer deporte y pasar un buen rato con los amigos, claro está.


Si optas por no ir, allá tu, cada cual hace lo que quiere, yo solo aconsejo y doy ideas. La montaña es un lugar que realmente merece la pena, y si no, fíjate en esta foto de encima. Son los pirineos Franceses, fuimos en Octubre de 2012. Mereció la pena subir asta ahí arriba, derramar todas esas gotas de sudor... ¿Por qué? Por esa vista tan preciosa que desde otros sitios no se puede ver.

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